La comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y la microbiota intestinal, denominada eje intestinal-cerebral, ha sido de gran interés en los últimos años. Existen, hoy en día, numerosa  evidencia sobre la asociación de  la microbiota intestinal a enfermedades tanto gastrointestinales como enfermedades sistemicas. La disbiosis y la inflamación del intestino se han relacionado con la causa de varias enfermedades mentales, como la ansiedad y la depresión, que prevalecen en la sociedad actual.

Los probióticos tienen la capacidad de restablecer el equilibrio microbiano normal y, por lo tanto, tienen un papel potencial en el tratamiento y la prevención de la ansiedad y la depresión. Es importante analizar el desarrollo de la microbiota intestinal, la relación entre la disbiosis, la ansiedad y la depresión, y las posibles aplicaciones de los probióticos para reducir los síntomas.

El vínculo bidireccional entre el cerebro, el intestino y la microbiota ha llegado a la vanguardia de la comunidad de investigación médica en los últimos años. La creciente cantidad de evidencia que sustenta este enlace indica que será un área valiosa para la práctica e investigación médica y nutricional. Se  demuestra la importancia de una microbiota sana, en particular la microbiota intestinal, para los pacientes que sufren de ansiedad y depresión, ya que la disbiosis y la inflamación en el SNC se han relacionado como posibles causas de trastornos mentales.

Hay que  destacar que los estudios han demostrado que los probióticos podrian mitigar efectivamente la ansiedad y los síntomas depresivos similares a los medicamentos recetados convencionales.  

Los pacientes que prescriben medicamentos que alteran el estado de ánimo pueden beneficiarse del uso concomitante de probióticos. La disbiosis creada por los medicamentos prescritos, o como resultado de la propia alteración neurológica, puede mitigarse con la introducción de la flora intestinal beneficiosa.

El aumento en el interés por la salud intestinal en los medios de comunicación, subraya la importancia de futuras investigaciones para seguir entendiendo y  comprendiendo la flora intestinal. La ansiedad y la depresión estadísticamente siguen en aumento a nivel mundial  y los tratamientos eficaces y accesibles beneficiarían a millones de personas en todo el mundo.

FUENTE:

  1. M. Clapp, N. Aurora, L. Herrera, M. Bhatia, E. Wilen y S. Wakefield, “Gut microbiota’s effect on mental health: the gut-brain axis”, Clinics and Practice, vol. 7, n.o 4, sep. de 2017. doi: 10 . 4081 / cp . 2017 . 987 (vid. p´ag. 6).