Hoy en día ya se conoce que existe una fuerte a asociación entre los trastornos del sueño y los desequilibrios hormonales y estos a su vez pueden conllevar a generar trastornos metabólicos, como la obesidad y la diabetes. Es probable que el hipotálamo desempeñe un papel en estas condiciones fisiopatológicas porque contiene circuitos de sueño-vigilia que son sensibles a las hormonas metabólicas, como la leptina y la grelina (Hormonas relacionadas con el tejido adiposo y el hambre). En una revisión titulada «Sueño y Metabolismo»(1) revela nuevos roles que tienen diversos sistemas como sensores y efectores del sueño y la vigilia, y analiza su plasticidad para regular el sueño y el balance energético. 

En esta revisión, se propone que las orexinas (Reguladoras del apetito) y la melanina (reguladoras del sueño) brindan funciones sensoriales de activación y metabolismo que se integran con otros parametros fisiológicos adicionales ( motivación y ambiente). El sistema de orexinas actúa como un sensor de activación a través de su sensibilidad a factores metabólicos circulantes (leptina, grelina y glucosa), además de sus señales efectoras de activación y recompensa. Aunque requiere más investigación, el sistema de Melanina reduce el gasto de energía  y puede promover el sueño. 

Al final ellos proponen que la plasticidad de este circuito funcional da como resultado un circuito de retroalimentación positiva entre las propiedades sensoriales y efectoras de las orexinas que podrían ser responsables de los trastornos metabólicos asociados con la perturbación del sueño. Es muy importante tener en cuenta que en el circuito vigilia-sueño existe un  papel claro de los circuitos hipotalámicos en su regulación del sueño y la vigilia esta acorde con los procesos homeostáticos, el estrés, la motivación y la recompensa.

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Fuente:

  1. A. Adamantidis y L. de Lecea, “Sleep and metabolism: shared circuits, new connections”, Trends in Endocrinology & Metabolism, vol. 19, n.o 10, p´ags. 362-370, dic. de 2008. doi: 10.1016/j.tem.2008.08.007